Segurilatam 018

/ Segundo cuatrimestre 2021 76 artículo técnico Seguridad bancaria una red técnica cómo se mezclan con naturalidad los fenómenos de fraude y lavado. Las organizaciones especiali- zadas en lavado tienen la oportunidad de expandir su negocio a medida que aprenden de las actividades criminales de sus clientes. Una banda que utilice cuentas mula abiertas con identidades usurpadas, y las maneje de forma centralizada e in- cluso automatizada, ya tiene la infraes- tructura y bastante conocimiento para hacer fraude mediante robo de identi- dad. Y entonces se dirigen directamente contra el banco y sus clientes. Si han po- dido hacerse pasar por cualquiera para abrir cuentas y transitar por ellas recur- sos, ¿por qué no hacerse pasar por un cliente real y quitarle sus recursos? De manera análoga al mundo empre- sarial legal, los negocios se expanden. Del mismo modo que un Amazon de- dicado al comercio electrónico decidió abrir un super, Walmart vende produc- tos de su propia marca en sus super- mercados. Un día, a Uber Eats le podría resultar beneficioso montar restaurantes y a Rappi, bodegas. Y a otros negocios también les pue- de interesar la integración vertical. En este caso, a los negocios ilegales. El blanqueador puede aprender la opera- ción de otros delitos y replicarlos. Y en un mundo en el que el crimen también está en plena transformación digital, el negocio del lavado de dinero parte con ventaja porque lleva bastante en ello. Igual que se habla del crimeware- as-a-service , se habla del money laun- dering-as-a-service . Y ya no son solo cuentas mula que se ofrecen en la dark web . Son servicios combinados de, por ejemplo, e-wallets , crypto ATM, platafor- mas de intercambio de activos digitales y productos financieros tradicionales contratados por múltiples sociedades en distintas jurisdicciones. Probablemente, se irán combinando más y más soluciones –vulnerables al lavado como lo son tantas otras–, como, por ejemplo, una forma de inversión digital llamada crowdfunding (financia- miento colectivo). Hay que decir que en México y España esta figura ya es sujeto obligado a través, respectivamente, de la Ley Fintech y de la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y de Financia- ción del Terrorismo (LPBCFT). Pero esto no ocurre en todos los países. Es de esperar que, en un mundo más digital, el ciberlavado aproveche cada vez mejor las asimetrías regulatorias, la creciente multiplicidad de plataformas de pago y las técnicas de la industria del fraude, tales como la anonimización o las tecnologías que tratan de engañar a los motores de riesgo transaccional ( spoofing ). También es de esperar que la industria del lavado amplíe su ne- gocio. Y no es que esta industria gane poco; investigadores sostienen que las comisiones por lavar pueden llegar al 50%. Pero prima el crecimiento y es previsible la evolución del lavado a nuevas formas de criminalidad o hacia partnerships con otras organizaciones que demandan de forma creciente este servicio. Para rematar este momento de auge, la pandemia dejó a merced de la indus- tria del blanqueo una gran cantidad de empresas. Empresas con buen histo- rial, ahora vulnerables a la inversión de rescate y, por tanto, a la infiltración o el control criminal, financiando así la Hay que seguir trabajando fuerte, coordinándose y apuntando bien, porque el lavado de dinero no es solo lavado

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