60 entrevista Protección contra incendios / Segundo cuatrimestre 2025 de riesgos laborales, y rutinas específicas que debemos documentar y cumplir. Además, nuestros procedimientos están estandarizados y en constante revisión. En el uso de mangueras y equipos en cerros con gran inclinación se enfrentan a la caída de presión y el desgaste físico. ¿Cómo garantizan el rendimiento y la seguridad del personal? Es una combinación de estrategia técnica, humana y tecnológica. Utilizamos drones para planear rutas, mapas para ubicar puntos críticos y sistemas de tendido de mangueras por tramos, con depósitos de agua intermedios y motobombas portátiles que impulsan el caudal hasta las zonas más altas. Contamos con vehículos todoterreno, cuatrimotos e incluso mulas cuando el terreno lo requiere. Nuestros equipos de protección personal son de última generación, ligeros y resistentes al calor. Un bombero forestal puede cargar entre 15 y 16 kilos, además de herramientas como motosierras o motobombas. El desgaste es alto, pero estamos preparados. Bogotá ha fortalecido su Grupo Especializado de Búsqueda y Rescate (USAR). ¿Cómo se integra con el resto de su labor? Todos los bomberos están entrenados en búsqueda primaria, pero cuando una emergencia escala a segundo o tercer nivel, entran los equipos especializados: técnicos en rescate, apertura de puertas, búsqueda minuciosa y rescate de compañeros atrapados. El equipo USAR está capacitado para atender estructuras colapsadas, apuntalamientos, rescates con cámaras, sonares y perros entrenados. Este trabajo conjunto y simbiótico ha permitido que el cuerpo de Bomberos de Bogotá sea reconocido por el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG) como un equipo de búsqueda y rescate urbano con estándares internacionales. Además de incendios, atienden accidentes, vertidos, inundaciones… ¿Cómo se preparan para esta diversidad de actuaciones? La clave está en la formación continua y la especialización. Tenemos instructores para áreas como rescate vehicular, cada vez más complejo por la tecnología de los autos. Usamos análisis de riesgo con mapas de calor para identificar zonas críticas por accidentes, caídas de árboles o materiales peligrosos. Y trabajamos con el Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4) y nos estamos integrando cada vez más al sistema de seguridad ciudadana. Nuestra directora ha impulsado una gestión del riesgo integral que combina tecnología, conocimiento y acción social. Además, tenemos campañas como Comercio Seguro, Vivienda Segura y Salvando Patrias, esta última enfocada en registrar mascotas en una base de datos para poder rescatarlas en emergencias. Y contamos con el programa Bomberitos, que forma a niños de 7 a 12 años de manera virtual y presencial. Así impactamos positivamente desde la prevención. ¿Podría compartir una historia que le haya impactado personalmente durante una misión de rescate o de protección contra incendios? En 25 años de servicio he vivido muchos eventos significativos. Uno de los más emotivos fue un rescate vehicular en la calle 26 con carrera 30. Con el equipo técnico de rescate atendimos a una joven que, debido a sus lesiones, estuvo en coma durante un largo tiempo. Dos meses después, al recuperarse, lo único que recordaba era la voz del bombero que la acompañó durante el rescate. Me buscó y tuvimos la oportunidad de conocernos. Fue un momento muy especial, lleno de gratitud y alegría. Verla de pie, poder abrazarla, fue una experiencia realmente bonita. También estuve en Ecuador con el equipo USAR tras el terremoto de Manabí en el año 2016. Fueron 23 días de operación muy intensos formando parte de un equipo multidisciplinario, rescatando personas, coordinando operaciones y ayudando a una ciudad en caos. A pesar de las dificultades culturales o logísticas, fue una experiencia muy bonita, profundamente humana y enriquecedora. Definitamene, creo que Ecuador nos enseñó mucho. Y, entre otras experiencias vividas en mi trayectoria profesional, no puedo olvidarme de la emergencia del Club El Nogal, consecuencia de un atentado con un carro bomba en el año 2003, y el rescate de los niños del Colegio Agustiniano Norte atrapados en un bus escolar debido a un accidente de tránsito en el año 2004, una de las peores tragedias en la historia reciente de Bogotá. “¿Historias impactantes que he vivido? El terremoto de Ecuador, el atentado en el Club El Nogal o el rescate a los niños del Colegio Agustiniano Norte son algunas de ellas”
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